The sky is cryin’….look at the tears roll down the street
I said, the sky is crying….look at the tears roll down the street
I’m waiting in tears baby
Looking for my baby
And I wonder wonder wonder where can he be…
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The sky is cryin’….look at the tears roll down the street
I said, the sky is crying….look at the tears roll down the street
I’m waiting in tears baby
Looking for my baby
And I wonder wonder wonder where can he be…
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La primera noticia la he tenido a través del blog Aperitivos Musicales
Por su parte EL PAÍS también lo ha reseñado:
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El pasado lunes falleció en Ámsterdam uno de los músicos más influyentes de los dos últimos siglos. Gustav Leonhardt dedicó su vida a la música barroca y a dos instrumentos -órgano y clave- que no arrastran multitudes, o al menos no en la medida en que lo hacen otros repertorios. Ese mismo día se celebraba en el Koorenhuis de La Haya un concierto-homenaje al oboísta Bruce Haynes, también fallecido recientemente. Leonhardt había comprometido su participación en el acto, pero el regreso inesperado de un cáncer del que se había recuperado hace unos años y del que ahora había desistido de volver a tratarse le obligaron a cancelarla. En La Haya se reunieron muchos de sus colegas, desde antiguos compañeros de viaje como Max van Egmond hasta famosos discípulos como Skip Sempé. Nadie supo, sin embargo, durante el concierto de la muerte de Leonhardt. No deja de resultar paradójico que otro alumno, su compatriota Ton Koopman, tocara esa tarde una de las piezas fúnebres más cercanas a su maestro, el Tombeau de Monsieur Blancrocher, de Louis Couperin.
Artículo completo aquí
Manuel Fraga, ministro de “Información y Turismo”, es decir, ministro de propaganda del régimen, puso en marcha la campaña 25 años de paz. El país entero se empapeló con carteles como este.
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Foi na Travessa da Palha
Que o meu amante, um canalha,
Fez sangrar meu coração:
Trazendo ao lado outra amante
Vinha a gingar petulante
Em ar de provocação.
Na taberna de Friagem
Entre muita fadistagem
Enfrentei os seus rancores,
Porque a mulher que trazia
Com certeza não valia
Nem sombra do meu amor.
A ver quem tinha mais brio
Cantamos ao desafio
Eu e essa outra qualquer.
Deixei-a perder de vista
Mostrando ser mais fadista
Provando ser mais mulher.
Foi uma cena vivida
De muitas da minha vida
Que não se esquecem depois,
Só sei que de madrugada
Após a cena acabada
Voltamos para casa os dois.
Soy la “Negra” más mentada
Que el asfalto taconea
No nací en una cortada
Ni aquí debajo un farol
No me visto con percales
Ni un gavión me campanea
No vivo en los arrabales
Ni me acuesto con alcohol.
Yo soy Sofía Bozán
Yo canto por que lo siento
Mi pelo lo peina el viento
Y me gusta el bataclán.
Si quieren verle la hilacha
A mi estirpe de tanguera
No me venga con guarachas
A mí me gusta el gotán…
Tras exaltar la experiencia probada del exministro y su solvencia, inteligencia y capacidad de trabajo, el diputado por Bizkaia explicó que Rubalcaba puede ser un magnífico secretario general que dirija el cambio tanto de proyecto político como de organización. Benegas apostilló que este debe ser un cambio con seguridad para que el PSOE siga siendo el gran partido sólido que ha sido a lo largo de la historia de España.
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… cambio con seguridad (sic)
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…revisará la paralización que se produce en la actividad procesal en agosto por razones históricas, ya que se trata de una costumbre que se daba en toda la Administración y que no es compatible con una Justicia competitiva.
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Justicia competitiva… ¿Se puede ser más gilipollas?
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Los trabajadores de Público han conocido esta mañana que la editora del diario, Mediapubli S.L., ha presentado concurso voluntario de acreedores ante los juzgados de lo Mercantil de Barcelona. La solicitud de intervención de la autoridad judicial se produce habiéndose incumplido ya el abono de la nómina correspondiente al mes de diciembre, que queda pendiente de pago por parte de la empresa.
Ante esta situación, que obliga a la plantilla a permanecer en su puesto de trabajo sin tener conocimiento pormenorizado de los planes de los propietarios del diario, queremos manifestar que mantenemos intacto nuestro compromiso con los lectores. Compartimos con ellos un punto de vista ideológico que busca denunciar, con rigor y profesionalidad, las injusticias sociales y los efectos de la crisis.
Para poder seguir desempeñando nuestra labor, hemos solicitado a los editores de la cabecera, a través del comité de empresa, que informen, en el menor plazo posible, de sus intenciones de permanecer ligados al proyecto que iniciamos entre todos hace ahora cuatro años y medio.
A la espera de la información solicitada y a pesar de la complicada situación personal a la que han abocado los propietarios a 160 familias, los empleados de Público seguiremos trabajando para sacar adelante el producto informativo que nuestros lectores demandan y que creemos imprescindible en la situación económica, política y social que atravesamos.
Los trabajadores de Público
… 1922
me embarqué en el Oskawa,
un vapor de seis mil toneladas,
construido cuatro años antes con un costo de
dos millones de dólares
por la United States Shipping Board.

En Hamburgo
tomamos un flete de champán y licores con destino a Río.
Como la paga era escasa,
sentimos la necesidad de ahogar
en alcohol nuestras penas. Así,
varias cajas de champán tomaron
el camino del sollado de la tripulación. Pero también en la
cámara de oficiales,
y hasta en el puente y en el cuarto de derrota,
se oía a los cuatro días de dejar Hamburgo,
tintineo de vasos y canciones
de gente despreocupada. Varias veces
el barco se desvió de su ruta. No obstante,
gracias a que tuvimos mucha suerte, llegamos
a Río de Janeiro. Nuestro capitán,
al contarlas durante la descarga, comprobó que faltaban
cien cajas de champán. Pero, no encontrando
mejor tripulación en el Brasil,
tuvo que seguir con nosotros. Cargamos
más de mil toneladas de carne congelada con destino a
Hamburgo.
A los pocos días de mar, se apoderó de nosotros la
preocupación
por la paga pequeña, la insegura vejez.
Uno de nosotros, en plena desesperación,
echó demasiado combustible a la caldera, y el fuego
pasó de la chimenea a la cubierta, de modo que
botes, puente y cuarto de derrota ardieron. Para no
hundirnos
colaboramos en la extinción, pero
cavilando sobre la mala paga (¡incierto futuro!), no nos
esforzamos
mucho por salvar la cubierta. Fácilmente,
con algunos gastos, podrían reconstruirla: ya habían
ahorrado
suficiente dinero con la paga que nos daban.
Y, además, los esfuerzos excesivos al llegar a una cierta edad
hacen envejecer en seguida a los hombres inutilizándolos
para la lucha por la vida.
Por lo tanto, y puesto que teníamos que reservar nuestras
fuerzas,
un buen día ardieron las dínamos, necesitadas de cuidados
que no podían prestarles gente descontenta. Nos quedamos
sin luz. Al principio usamos lámparas de aceite
para evitar colisiones con otros barcos, pero
un marinero cansado, abatido por los pensamientos
sobre su sombría vejez, para ahorrarse trabajo, arrojó los
fanales
por la borda. Faltaba poco para llegar a Madeira
cuando la carne empezó a oler mal en las cámaras
frigoríficas
debido al fallo de las dínamos. Desgraciadamente,
un marinero distraído, en vez del agua de las sentinas,
bombeó casi todo el agua fresca. Quedaba aún para beber,
pero ya no había suficiente para las calderas.
Por lo tanto, tuvimos que emplear agua salada para las máquinas,
y de esta forma
se nos volvieron a taponar los tubos con la sal. Limpiarlos
llevó mucho tiempo. Siete veces hubo que hacerlo.
Luego se produjo una avería en la sala de máquinas.
También
la reparamos, riéndonos por dentro. El Oskawa
se arrastró lentamente hasta Madeira. Allí
no había modo de hacer reparaciones de tanta envergadura
como las que necesitábamos. Sólo tomamos
un poco de agua, algunos fanales y aceite para ellos.
Las dínamos
eran, al parecer, inservibles y por consiguiente
no funcionaba el sistema de refrigeración y el hedor
de la carne congelada ya en descomposición llegó a ser
insoportable para nuestros
nervios alterados. El capitán,
cuando se paseaba a bordo siempre llevaba una pistola,
lo que constituía
una ofensiva muestra de desconfianza. Uno de nosotros,
fuera de sí por trato tan indigno,
soltó un chorro de vapor por los tubos refrigeradores
para que aquella maldita carne
al menos se cociera. Y aquella tarde
la tripulación entera permaneció sentada, calculando
diligente
lo que le costaría la carga a la United States. Antes de que
acabara el viaje
logramos incluso mejorar nuestra marca: ante la costa de
Holanda
se nos acabó pronto el combustible y
con grandes gastos, tuvimos que ser remolcados hasta
Hamburgo.
Aquella carne maloliente aún causó a nuestro capitán
muchas preocupaciones.
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El barco fue desguazado. Nosotros pensábamos
que hasta un niño podría comprender
que nuestra paga era realmente demasiado pequeña.