Archive for the Dignidad Category

aristocracia

Posted in Afeitado, Dignidad on 18 abril 2013 by txomingoitibera

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SOY UNA ARISTÓCRATA 

caballería roja

Árboles de la ribera,
tened compasión de mi
que estoy diciendo de veras
y nadie me quiere oír.
Esto es morirse de pena

-Fandango-

Inés Illán (Profesora jubilosa de la Universidad de Oviedo)

         Llevo un tiempo haciendo una especie de trabajo de campo intensivo, a mi manera: introduciéndome en territorios virtuales y reales; leyendo, viendo y escuchando voces, ideas, sentimientos y sentires de hombres, mujeres, jóvenes con suerte y jóvenes destrozados, pero todavía esperanzados. Increíble, pero cierto. También me he topado con “humanoides”, que no son solo los banqueros, o los políticos y sindicalistas, tan denostados.

        Nos lo advirtió Pier Paolo Pasolini: “la burguesía –así decíamos ayer- no es una clase social, sino una enfermedad contagiosa” que genera al “último hombre”, conformista, superficial, impasible, sin conciencia de los valores fieramente humanos y, por tanto, despreciable. Así lo creía F. Nietzsche que, con su irracionalismo burgués a cuestas, nos encandiló anunciándonos la llegada de un “suprahombre”, dueño de sí y confiado en su propio poder. Pero el hombre real, Nietzsche, contagiado de sí y de su herencia familiar e incapaz de emanciparse de lo mismo que denunciaba, se equivocaba; también él se equivocaba, porque ese “último hombre” no fue reemplazado por el “super o suprahombre”, sino por el hombre-máquina, calculador y autómata emocional,  creativo de novedades pero de escasa inventiva, para imaginar y forjar algo original, con potencia para enfrentarse al dominio de las corporaciones y las élites económicas, políticas y las pensantes  I+D+i.

         No es de extrañar que la sordera de los mandamases ante las necesidades y demandas vitales de la gente, junto con el protagonismo absoluto de la mentira político-moral y los enredos mediáticos, sea la “marca de clase” de nuestra transaccional democracia, venida al mundo sin haber roto aguas por la vía natural de una ruptura democrática. Quizás por esa forma de nacimiento, las libertades colectivas e individuales de los de abajo, son de día en día culpabilizadas, castigadas, mermadas y, lo que es peor, aceptadas como el precio a pagar por habernos resignado a vivir por debajo de nuestras posibilidades de desarrollo intelectual y moral. Desde luego se mantiene, con muchas limitaciones, la libertad de expresión, pero apenas se practica esa otra forma de libertad que los antiguos griegos conocían como “parresía”, algo más profundo y de mayor alcance que la mera libertad de expresión.

         (Un paréntesis: “parresía” o práctica de decirlo todo, significa libertad en el uso del lenguaje, franqueza, sinceridad, alegría, confianza. Requiere que, al manifestar su verdad como opinión, el sujeto corra un riesgo en la relación que mantiene con su destinatario. Si este tiene poder y es incapaz de tolerar la verdad, el riesgo puede convertirse en un peligro real. En la “parresía”, el receptor de la verdad –el pueblo, el Rey, el Gobierno, el amigo, el amante- debe hacerse cargo de ella, por ofensiva que sea, pues se supone que quien se arriesga a cantar las cuarenta, ha de ser escuchado. La “parresía” viene a ser un pacto entre el arrojo de decir la verdad y la generosidad o magnanimidad de aceptarla. Así, más o menos, lo explicaba Foucault. Creo que podemos estar de acuerdo en que la “parresía”, en estos tiempos, no es una práctica político-moral y ética habitual).

         Hay que reconocerlo. Escuchar, cansa. Nos deshace y eso produce angustia, al no saber si será posible rehacernos como seres humanos. Pero da la impresión de que toleramos mejor ser desechos que deshechos, de la misma manera que imaginamos, con más naturalidad, el fin del mundo que el fin del capitalismo, sistema de producción de la vida que, con su atracción fatal, nos mantiene en ascuas, en un continuo no saber a qué mercado y ofertas atenerse. Sí, trabajar cansa; escuchar, cansa, pro nadie negará que ambas “actividades” tienen sus compensaciones. Un poco de paciencia, que cuento, para ir al grano:

miguel hernandez picnic

         Hace aproximadamente un mes, tomaba el aperitivo con unos jóvenes (¡cuarentones! o sea, como hijos míos); uno de ellos trajo a colación lo que Machado, por boca del maestro Mairena, entendía que era o debía ser la democracia: una forma política cuyo  objetivo no podía ser otro que “HACER DE CADA SER HUMANO UN ARISTÓCRATA”; nunca  una piltrafa, un trapo viejo, un “instrumentum vocale”, un recurso de usar y tirar o, en el mejor de los casos, una persona de “industria”, hábil en artimañas y facultades para la supervivencia. En nuestra distendida charla habíamos contado y comentado los pasos de la procesión económico-política, en dirección al Matadero, a la que como espectadores y sufridos penitentes estábamos asistiendo. Los “pasos” son conocidos, en carne viva, por todos. Nos unía el afán, el estudio, el deseo compartido de intentar modificar tal estado de cosas, intolerable por mezquino e indecente. La lucha sería dura y los efectivos muy desiguales. Coincidíamos en que los sujetos que tendrían, tendríamos que corregir los desaguisados, estábamos aherrojados, azotados, con una sensación de impotencia y minusvalía paralizante, dándonos de antemano por desahuciados. Pero nos dijimos: da igual. Esa “corrosión del carácter” puede ser tratada. Y, en memoria de Beckett, casi al unísono, proclamamos: “Jamás fracasar. Probar otra vez. Fracasar otra vez. Fracasar mejor”. No se nos ocurra imitar a esa izquierda pacata, contumaz en el autoengaño y acostumbrada a concebir la política como una cuenta de resultados, un asunto de prevención de riesgos y de gestión de lo dado, más que como un compromiso moral, capaz de  poner la vida en juego, por lo que se necesita y se ama.Y, de pronto, uno de los presentes dijo: recordemos. En situaciones difíciles y conflictivas, cuando especialistas y expertos habían fracasado (era lo normal entonces y ahora), los griegos antiguos recurrían a los poetas. Eran ellos quienes finalmente zanjaban las cuestiones imposibles. Recurramos también nosotros a los poetas, a D. Antonio Machado, por ejemplo y hagamos nuestras las palabras del Maestro Mairena.  Atrevámonos a ser aristócratas, a sabiendas de que nobleza obliga. Procuremos los medios para llegar a serlo. No nos resignemos al eclipse de la razón ilustrada y al empantanamiento de nuestras vidas minúsculas. Proclamemos a los cuatro vientos, nuestra condición, nuestro deseo, nuestro compromiso democrático: “SOY UN ARISTÓCRATA, SOY UNA ARISTÓCRATA y no me resigno al déficit político democrático, a la tacañería económica y sus contabilidades creativas, al sadismo moral que, a golpes de hisopo y de decretos, trata de regular nuestras vidas, al dictado de la más rancia y corrosiva carcundia. ESTOY FURIOSA, ESTOY FURIOSO y no aguanto más el actual estado de cosas, que atenta contra las vidas, anula las conciencias y arrincona la imaginación, la memoria y la esperanza. Todo a la vez y paso a paso de oca.

         La ocurrencia nos parecía una idea estimulante y decidimos difundirla. Mis jóvenes amigos en sus redes sociales. Una, que ni está ni se la espera en “feiss” ni en “tuits”, recibió el encargo de ocuparse de otros “medios”. Y aquí estoy, contándolo en La Nueva España, a ver qué pasa. No dejarse avasallar, responder organizada y colectivamente a los atropellos: esa es la cuestión y es urgente. Se trata de una emergencia. Lo sabemos.

        Quede dicho, en memoria de mi padre, Abraham y de todos aquellos (plural genérico) defensores de la legalidad republicana que fueron perseguidos, maltratados, llevados al cuarto oscuro, reducidos al silencio y despojados del ejercicio de sus profesiones. Y no desertaron. En agradecimiento a esos ciudadanos, aristócratas honestos que actuaron como guardianes entre el centeno y pelearon como leones y nunca fueron condecorados con cruces, ni medallas, ni placas de sufrimientos por la patria. Sería una indecencia y un desatino olvidarlo: el pasado también tiene derechos.

         Salud y fuerza, ciudadanos aristócratas.

LARTIGUE

Artículo publicado en La Nueva España

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el río que nos lleva

Posted in Dignidad on 9 abril 2013 by txomingoitibera

José Luis Sampedro

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Hasta siempre

no es cosa de sindicatos

Posted in Afeitado, Dignidad, Grecia, Toma la calle on 11 noviembre 2012 by txomingoitibera

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ojalá…

Posted in Afeitado, Dignidad, Grecia, Toma la calle on 15 junio 2012 by txomingoitibera

hagamos del 17 de junio de 2012 el día de la desaparición de los dinosaurios

El voto del domingo (Pedro Olalla)

Las elecciones del próximo domingo en Grecia mantienen a Europa en una gran expectativa. La causa, más allá del habitual ruido mediático que suele acompañar a todos los comicios, es que, esta vez, el resultado es muy trascendente. ¿Qué se decide? Se decide entre otorgarle o denegarle la legitimidad democrática a la política impuesta hasta el momento de forma coercitiva desde el nucleo neoliberal europeo. Ni más ni menos. Por eso es trascendente, y no sólo para Grecia, sino para la democracia como proyecto.

Este domingo, en Grecia, no se vota a un partido: se vota si dar continuidad a un régimen o abrirse a la posibilidad de subvertirlo. Una y otra opción tienen sus riesgos, si bien los medios del establishment se esmeran en agigantar los de la opción de cambio mientras guardan un perverso silencio sobre los de la opción de continuismo.

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hoje é 25 de abril

Posted in Afeitado, Calendario, Dignidad, Maravillas del mundo, Toma la calle on 25 abril 2012 by txomingoitibera

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Asalto y liquidación de las sedes de la P.I.D.E.

crónicas…

Posted in Dignidad, Oriente Próximo on 30 diciembre 2011 by txomingoitibera

desde Homs (Siria)

Mónica G. Prieto tras su estancia clandestina en Homs publica sus crónicas en Periodismo Humano

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Con una kefiyeh (pañuelo ajedrezado) enrollada en la frente para que el sudor no entorpezca su trabajo, Abu Berri se afana en el tratamiento de una herida limpia de bala. Introduce un catéter con suero para limpiar la lesión mientras los alaridos de la mujer resuenan en la precaria habitación que hace las veces de sala de operaciones, célula de estabilización e incluso morgue del hospital de campaña de Baba Amr, un barrio de Homs que, como toda la ciudad siria, lleva desde hace meses siendo sometida al cerco militar y a los disparos indiscriminados de los francotiradores como los que arrancan desgarrados gritos en la paciente.

por el soldado bradley manning

Posted in Dignidad, Oriente Próximo on 24 diciembre 2011 by txomingoitibera

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Bradley Manning es un analista de inteligencia estadounidense que está acusado de ser responsable de entregar a Wikileaks información sensible sobre actuaciones irregulares de su país durante la guerra de Irak: entre otras cuestiones, relativas a matanzas de civiles por parte del ejército de los EEUU.

La labor de Manning, movido por su compromiso con la transparencia informativa, fue vital para impulsar la Primavera Árabe, mostrar la enorme influencia de las multinacionales en la política exterior estadounidense y, más recientemente, contribuir a que la administración Obama retirase todas las tropas estadounidenses de Irak.

Artículo completo y recogida de firmas aquí

Mercedes Arancibia.– En el momento en que en el Rectorado de la Universidad de Málaga se entregaba el Premio Internacional Libertad de Prensa 2011, instituido por la Cátedra Unesco de Comunicación, que en esta ocasión ha recaído en las publicaciones The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País, que han publicado los documentos del Departamento de Estado estadounidense filtrados por Wikileaks; y justo cuando el VII Premio de Periodismo José Couso ha recaído, entre otros, en Wikileaks, el confidente Bradley Manning, quien fue el que llevó a cabo las primeras filtraciones, está siento sometido a tortura en una prisión militar de Estados Unidos, según informa la organización no gubernamental Avaaz, respetada internacionalmente por la veracidad de sus denuncias y la eficacia de las acciones que emprende, siempre en contra de violaciones de los derechos fundamentales.

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