hoja de ruta para la izquierda
La pelea entre Chacón y Rubalcaba puede entretener al PSOE, aunque ¿representan en verdad algo diferente? Dos ministros del mismo Gobierno que prometió una cosa e hizo otra. Nuestra democracia está madura para enfrentar una pregunta: ¿a qué espera la izquierda del PSOE para avanzar en la creación de una nueva formación emancipadora?
Juan Carlos Monedero
Profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid
La actitud de la izquierda tras las elecciones recuerda el cuento del loco que, abierta la veda, fue al campo a disparar a los patos sin escopeta. Tras la sorpresa de ver que uno caía abatido, el demente balbuceó mientras lo sostenía en sus manos: “Pero si no tengo escopeta…”. El pato, abriendo un ojo, susurró: “Canalla, vaya susto que me has dado”.
Las elecciones son la escopeta ficticia en las manos de una democracia representativa incapaz de dar respuestas. La política de izquierdas ha asumido, innecesariamente, el papel del pato. La veda la abre y cierra Goldman Sachs, y el campo donde este desencuentro tiene lugar no es otro que la incompatibilidad entre la democracia y un modelo económico que sigue gritando “no puedes opinar” y “tenemos que hacer lo que tenemos que hacer”. La pregunta, por tanto, es pertinente: ¿por qué se hace la muerta la izquierda?
El PP ha tenido un muy modesto resultado: apenas 560.000 nuevos votos y por debajo de Zapatero en 2008. Que el PP no tiene programa confesable lo piensan no sólo siete de cada diez españoles que no le han votado, sino también “los mercados”. Nunca una mayoría absoluta ha dejado tan frío a un país. Los mercados, que saben que más ajuste es más recesión, se curan en salud. La derecha económica nunca ha dejado de ser marxista.
